Más estrategia y un poco de humildad

La transformación digital tiene una parte tecnológica y otra extraordinariamente humana.

Lo más difícil de la transformación digital es entender que el negocio que tienes actualmente y que funciona, en algún momento va a dejar de ser viable.

Hay transiciones más lentas y otras más rápidas. Ahora todas tienden a ser tremendamente rápidas y la mayoría de las personas no se dan cuenta.

Hay personas que tienen empresas que piensan que son el Rey Midas, que todo lo que tocan lo van a convertir en oro. Piensan que están predestinados al éxito o alguna cosa así.

La verdad es que muchas personas han conseguido éxitos en su empresa gracias a estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Han tenido suerte. Así que cuando llega el momento que tienen que cambiar y hacer que su empresa cambie, sencillamente les es imposible. No tienen la capacidad de hacerlo.

Los que tienen el síndrome del Rey Midas, no cambian. Les falta humildad.

Las personas no solemos querer cambiar lo esencial si no es por una buena causa.

Sin atacar lo más profundo, los comportamientos humanos llevaran a la organización al mismo sitio.

La buena suerte no dura siempre. La mala suerte tampoco.

La pandemia ha puesto de manifiesto una polaridad extraordinaria entre las distintas capacidades de adaptación en las empresas.

Cuando una empresa sobrevive a lo largo del tiempo, no es cuestión de suerte, sino de estrategia. Lo que muchos llaman buena suerte es gestionar con estrategia y orientar las acciones a resultados.

Las empresas que son dirigidas por personas que tienen el síndrome del Rey Midas, actúan sin tener en cuenta estrategia financiera alguna. Piensan que no lo necesitan.

Para todo el resto que queremos que nuestros negocios sobrevivan y tengan éxito durante mucho tiempo, debemos tener presentes cuatro claves de estrategia financiera:

  1. Tomar decisiones mirando al futuro.

Mirar “por el retrovisor” de lo que ha pasado es útil para reflexionar y aprender, pero tomar decisiones estratégicas implica que no sabemos qué pasará. No podemos obviar que asumimos riesgos.

  1. Enfocarse en el modelo de negocio.

Hay que ir más allá de “captar clientes”. Si los clientes cambian, los procesos internos deben cambiar para adaptarse. Es clave medir con datos el negocio actual, para detectar las señales y saber cuándo hay que hacer cambios.

  1. Observar el exterior.

Sigue sorprendiéndome que hay personas que siempre hablan de lo que pasa dentro de su empresa y acaban olvidando que el mundo está allá fuera. Crear oportunidades sin parar es una necesidad: el mayor riesgo es no estar creando opciones constantemente.

  1. Asignar recursos

En lugar de controlar los costes, debemos aceptar que estamos en una transición permanente. La decisión más estratégica sobre los recursos es decidir cuanto dedicamos al modelo “antiguo” y cuanto invertimos para construir el futuro del negocio. Asignar recursos debe hacerse invirtiendo en capacidad de anticipación.

La cura de humildad más importante que hemos hecho como financieros es que no se puede transformar un negocio mejorando la financiación. Los negocios se transforman cuando se adaptan a los cambios de los clientes.

La transformación digital va de personas.

Tener estrategia financiera permite anticiparte al futuro.

¡Seguimos innovando!

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