Confiar en las personas es una decisión

Cuando empezó el confinamiento, Carlota Pi, la presidenta de Holaluz, declaró en una entrevista que tan solo les había llevado un par de horas enviar a las personas a teletrabajar a sus casas.

Tan sólo dos horas. ¡Facilísimo!

Muchas empresas no lo tuvieron tan fácil.

Dado que no había ninguna otra opción, todas las empresas y organizaciones consiguieron poner los medios necesarios para que tecnológicamente las personas pudieran trabajar desde sus casas. Pero no todas pueden explicar que haya sido plenamente satisfactorio.

¿Dónde está la diferencia?

Carlota Pi explica que su empresa nació con la idea de crear un ecosistema en el que las personas puedan desarrollar al máximo su potencial. Así que, desde el principio, apostaron por el trabajo por objetivos y por la flexibilidad horaria.

Esta forma de pensar los ha llevado a organizar sus procesos de trabajo confiando en la autonomía y la autogestión de las personas y orientándose a resultados.

No es cuestión de suerte, sino de marco mental, de anticipación, ¡y de confianza!

Holaluz se ideó pensando en crear una empresa de personas felices.

¡Me encanta!

Me encanta pensar en el trabajo como el ecosistema de relaciones en el que las personas nos podamos desarrollar profesionalmente.

Me encanta colaborar con otras personas con las que compartimos las mismas formas de entender el trabajo.

Me encanta sentir que el resultado de nuestro trabajo tiene significado porque es útil para las personas a las que ayudamos a conseguir sus objetivos.

Os cuento la definición de la iniciativa Great Place to Work de lo que debería ser “un buen lugar de trabajo”:

Un buen lugar para trabajar es uno donde los empleados confían en las personas para las cuales trabajan, están orgullosas de lo que hacen, y disfrutan con la gente con la que trabajan

En resumen: confianza, orgullo y buenas relaciones.

¿Quién no quiere eso en su trabajo?

Aunque los datos dicen que tan sólo el 13% de los trabajadores del mundo se sienten comprometidos con sus trabajos.

Es un increíble desperdicio de talento la cantidad de energía que las personas dedican a “protegerse” cuando no se sienten seguras en las organizaciones en las que trabajan.

 

La economía digital permite multiplicar el número de personas que tenemos acceso a un buen lugar para trabajar.

No se trata de la tecnología, sino de las relaciones de las personas que colaboran en el trabajo.

Pasar de controlar a las personas a empoderarlas es una creencia poderosa que permite cambiar la jornada laboral y dotarla de significado.

El factor común de las buenas relaciones es la confianza.

Cuando tenemos que conseguir un objetivo con el que nos hemos comprometido, colaborar no es un esfuerzo, sino que surge de manera natural.

Nuestra idea de ser felices en el trabajo implica tener la posibilidad de recorrer un camino de desarrollo personal que nos permite poner en valor lo que hemos aprendido en el pasado para seguir construyendo un futuro con significado.

Nuestra idea de ser felices en el trabajo implica ofrecer a las personas del equipo retos que vayan más allá de la felicidad más superficial del aquí y ahora.

Nuestra idea de ser felices en el trabajo implica sí o sí obtener resultados económicos suficientes para ser sostenibles.

Por eso nosotros decidimos confiar en las personas.

La situación actual de incertidumbre es brutal. La buena noticia es que estamos en la era de la colaboración.

Confiar en las personas es una decisión.

Tiene riesgos, pero merece la pena.

¡Seguimos!

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