¿Cómo dejar de competir por precio?

Si piensas que tu negocio en estos momentos no funciona todo lo bien que esperas, no hacer nada no es una buena estrategia.

Quieres vivir de tu negocio, pero los clientes no lo valoran…

¿Sabes por qué?

Porque cada cliente es distinto. Cada persona es distinta.

Cuando intentas contentar a todos y cada uno de tus clientes, es fácil que acabes quemado.

Has perdido el foco.

Todavía no has aprendido a decir que no.

Todavía te sigues engañándote, procrastinando gracias a mil excusas.

No deberías esconderte detrás del “tengo mucho trabajo” para tener que afrontar que no sabes muy bien como cambiar tu presente. Y sobre todo tu futuro.

Te cuesta afrontar que, si no cambias nada de lo que estás haciendo ahora, no puedes esperar que tu vida y tu negocio mejoren como por arte de magia.

Es duro que afrontar que el modelo de negocio que había funcionado tan bien está cambiando.

¿Quieres vivir REALMENTE de tu negocio sin sufrir por este circulo vicioso?

Te cuento lo que hemos hecho nosotros para reinventar AFCA y adaptarla a la economía digital.

En la pasada crisis económica descubrimos que demasiadas veces cuando las empresas nos pedían ayuda llegaban demasiado tarde.

Aprendimos a ser muy ágiles ayudando a tomar buenas decisiones financieras.

¿Cuál era el problema fundamental que “le dolía” a un cliente cuando solicitaba nuestra ayuda en AFCA?

Le preocupaba la salud de su empresa. No le preocupaba tener la contabilidad al día, le preocupaba su supervivencia.

Los datos de la contabilidad son la materia prima para tomar decisiones.

Pero no lo son hasta que significan alguna cosa para el que decide.

¿Qué necesitan las personas que tienen empresas y viven de ellas?

A mí me es fácil identificarme con ellos ¡porque nosotros queremos los mismo!

Queremos disfrutar con nuestro trabajo. Nos encanta cuando ayudamos a los clientes a resolver problemas relevantes y nos lo agradecen. Es especialmente gratificante y ¡nos hace sentir muy bien!

Queremos fidelizar a los clientes que hemos captado y con los que hemos establecido relaciones duraderas porque son positivas para ambos. 

Queremos una recompensa por nuestro esfuerzo y dedicación. Especialmente cuando pasamos más tiempo directo con los clientes, la energía necesaria que consumimos es elevada.

Queremos aprender a hacer mejor lo que hacemos, porque forma parte del proceso natural de seguir resolviendo los problemas de nuestros clientes.

Queremos ¡que nuestro modelo de negocio funcione!

 

La oportunidad es innovar en la forma de asesorar a las empresas a enfrentar la complejidad y la incertidumbre.

Las decisiones difíciles en una empresa se refieren especialmente a las que asumen riesgos sin saber cuáles serán los resultados.

Lo que no se mide no lo puedes gestionar y al mismo tiempo, no todo lo que podemos medir es útil. Leer los datos e interpretarlos adecuadamente puede anticipar y/o desbloquear situaciones de riesgo.

 

Lo que van a necesitar miles de empresas para afrontar la incertidumbre y sobrevivir es:

  • Tener la tranquilidad de tener suficiente “cojín financiero” para aguantar la incerteza actual
  • Diferenciar la tesorería de la viabilidad del negocio
  • Tener un sistema de información con objetivos que permita anticipar y gestionar los riesgos
  • Afrontar la transformación de su negocio hacia el paradigma digital
  • No estar solo para tomar decisiones en esta transformación

Puedes elegir dejar de competir por precio y entregar un mayor valor a algunos de tus clientes porque a partir de sus datos puedes ayudarles:

  • A entender el valor que generan para sus propios clientes a partir de sus datos, y cómo mejorarlo.
  • A anticipar los problemas que pueden tener en el futuro, incluso de los que todavía no son conscientes.

 

Crear valor para el futuro empieza por dar los primeros pasos y cambiar tu propuesta de valor a la economía digital.

Ganas rentabilidad porque vendes servicios más caros.

Los clientes los aceptan porque cubren una necesidad que para ellos tiene significado. Es un servicio que no es obligatorio, sino necesario.

Cuando tu oferta se adapta a las necesidades de las personas a las que mejor puedes ayudar, y sabes distinguirlas del resto, ya no tienes que competir por precio.

¡Seguimos!